Ayer, viernes 17 de julio de 2026, tuvo lugar en el Reial Cercle Artístic de Barcelona un recital que combinó poesía y canto lírico. Fue una colaboración de las asociaciones ‘Poesia en Acció’, largamente conocida por su compromiso solidario (justo ahora cumple veintisiete años), y ‘Òpera Jove de Catalunya’. Dos iniciativas solidarias unidas en un único acto a favor de Venezuela que se encontraron en el Reial Cercle. El resultado fue profundo, doliente, esperanzado, humano y hermoso; los beneficios, para la acción de la organización humanitaria ‘Médicos Sin Fronteras’ en Venezuela en un momento en el que, tras los recientes terremotos, la situación sanitaria en nuestro querido país hermano es tan delicada como precaria.
Tuve el privilegio de ser invitada a participar en el recital, cosa que hice con el poema que comparto hoy con vosotros.
No olvidemos.

Venezuela, junio de 2026
Tu nombre está tejido en mis raíces
como carne aferrándose a los huesos.
Suspendida en las horas,
me disuelvo en la ausencia extenuante
de no saber si estás
– cada instante, una vida,
y cada vida un mar que nos arrastra -.
Qué insoportables se hacen las esperas,
de cuántos modos se congela el tiempo
en la impotencia.Y se despeñan los relojes
en una cuenta atrás arrolladora:
el tic tac que te trae o te lleva.
Los minutos azuzan como chacales mínimos
y unos héroes cualquiera despedazan fieramente los restos
de mil colosos desplomados,
apenas más que con sus manos nudas,
buscando el hilo de tu aliento.
Nadie se atreve a detenerse.
La herida sigue al sueño,
y a esa locura misericordiosa que se convierte en alba.
Llega cuando el horror se ha adormecido,
ulcera la quietud,
el duelo,
la carencia
y la memoria a la intemperie.La herida es un café
que no puede encontrar nuestras mañanas.
Como carne aferrándose a los huesos,
mi nombre está tejido en tus raíces.
Marian Quintillá
Ilustración efectuada con IA
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